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Exposiciones

> Esculturas y grabados de Ferran Aguiló


Retrato F. Aguiló Retrato de F. Aguiló en su casa de Campos, any 2009

La obra de Ferran Aguiló provoca que ciertas etiquetas y conceptos artísticos queden vacuos, irrisorios. Podría emparentarse con el arte povera por el uso de materiales pobres como la lana o el plástico, o hablar de la modernidad implícita en el uso de materiales “extra-artísticos” que se dio en los años 60 dentro de la línea rupturista con la escultura tradicional, aquella escultura de pedestal, asociada a materiales nobles y a la idea de monumento…Incluso, relacionándolo con ocasión de esta exposición en un centro de arte y paisaje, podríamos hablar de ecología implícita en el gesto de reciclaje…Pero todo eso no serían más que palabras vacías de historiador ávido por encasillar y, de todos modos, poco nos diría de la obra de este artista.


Taller de F. Aguiló Taller de F. Aguiló. Obra “Miralcel”, año 2009

El hecho de que los materiales de sus esculturas sean a menudo objetos hallados, se aleja de aquel gesto irreverente inaugurado por Duchamp y no responde tampoco a una voluntad expresa de reciclar, sino a una necesidad, la de crear. El uso de hierros, tuberías, somieres o lana en la obra de Ferran Aguiló es tan sencillo como que están ahí, como la palmera en el jardín y las cañas cerca de la alberca. El arte de Ferran Aguiló simplemente ocurre, y de un modo necesario –es decir, auténtico- rehúye discursos superfluos.

En este sentido tampoco es necesaria la contraposición figuración – abstracción que ha querido verse alguna vez en su obra. La figuración respondería supuestamente a una etapa anterior o a algunas obras puntuales, mientras que la abstracción vendría dada por el predominio del círculo en la obra más reciente. El conjunto de su obra trasciende estos clichés porque en ella todo se mezcla: el grito sale del árbol, el círculo es también una sombrilla…La misma idea de cosmos se encuentra en una hoja de palmera que en el aparente vacío del círculo, en una raíz que en la inmensidad del cielo estrellado.


“Tot Fum” F. Aguiló, any 2009 “Tot Fum” F. Aguiló, año 2009

El artista nos invita a mirar el cielo, en la obra que es un somier flanqueado por dos círculos, de los que surgen unas finas raíces -¿o son tentáculos de algún animal marino?-. Nada es casual. Es bastante conocida la simbología del círculo en relación con el universo: el tiempo cíclico, la unicidad…la forma perfecta de los griegos. Porque aunque en otras obras se busque el Origen se intuye que éste pueda no existir o que no se ajuste a la idea de tiempo de nuestra mente, un origen ligado a unas raíces, a una isla, a un tiempo lineal, a una historia particular.

Se dice que la verdad está en nuestro interior, que es de lana: cálido y blandito. “Tocar el centro es dar en la diana” –dice el artista- pero se interpone la exterioridad, la apariencia y la complejidad de las relaciones, la Separación y el Enfrentamiento. ¿Qué camino ha de recorrerse para encontrar el Origen? Hacia dentro, que lo particular contiene lo universal.


“Goig” F. Aguiló, any 2009 “Goig” F. Aguiló, año 2009

El arte de Ferran Aguiló no es mental, sino que apela a la consciencia. Tal vez es por eso que rehúye la verborrea del crítico. Desde la emoción –el Gozo, el Deseo... - invita a la reflexión, a demorarse: ese demorarse que en la experiencia estética, hace que nos conectemos con la eternidad, que nos da una cierta idea del mundo, la que cada uno quiera encontrar. Se dice que la tarea del crítico de arte consiste en retomar el discurso del artista donde éste lo ha dejado, yo hoy prefiero tumbarme y mirar el cielo, en silencio.

Texto: Bel Maria Galmés Burguera

Exposición del 6 de junio al 30 de septiembre.


Cartel: Expo F. Aguiló
Sus obras, exposición nocturna Centro Camp Lledó, Septiembre 2009

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